La Ley de Enjuiciamiento Civil como herramienta de trabajo para el traductor jurídico

Este es un artículo invitado de Alicia Martorell, traductora-intérprete jurada de francés, nombrada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Está especializada en Derecho, Museografía, Comunicación y Humanidades.

Alicia impartirá el webinario «La Justicia en España: actores, documentos e instituciones» el 5 de octubre de 2016. Además, es profesora del taller de traducción jurídica «Traduire les décisions de justice», que forma parte del curso «Comprendre la procédure civile française».


Uno de los recursos documentales básicos de todo traductor jurídico es la legislación, que es la fuente primaria de terminología jurídica, por delante de los diccionarios monolingües, ya que estos necesariamente se tienen que basar en los conceptos que define la legislación.

Hay que tener en cuenta además que muchos de los textos con los que trabajamos se basan de forma muy directa en los textos legislativos, glosándolos libremente o incluso reproduciéndolos de forma literal.

Vamos a ilustrar esta utilidad con un texto que sirve de marco a toda la terminología procesal: se trata de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.

Esta ley regula los procedimientos judiciales que se desarrollan en el ámbito civil, aunque funciona de forma supletoria con respecto a los procedimientos penales (regulados a su vez en la Ley de Enjuiciamiento Criminal), es decir, encontraremos en ella muchos conceptos básicos que después se aplicarán en todo tipo de procedimiento, tal y como consagra su artículo 4.

Su primera redacción es de 1881 y, desde entonces, ha sido modificada en ocasiones sucesivas, aunque en el año 2000 ha sido totalmente reorganizada y adaptada a los nuevos tiempos.

Esta última elaboración es especialmente sensible a los aspectos lingüísticos, y así se indica en la exposición de motivos, donde se incluyen algunos ejemplos muy pertinentes sobre las relaciones entre lenguaje jurídico y natural o sobre la evolución de la terminología jurídica, por ejemplo, el uso de «juicio» o de «proceso» (la ley los considera sinónimos) y el de «juzgado» y «tribunal» (la ley considera que el término «tribunal» es el más genérico y, por lo tanto, el más adecuado, optando por renunciar a la expresión «juzgados y tribunales»). No cabe duda de que, para el traductor jurídico que intenta hacer encajar en el marco terminológico y jurídico del español una realidad estructurada de forma diferente, este tipo de reflexiones son sumamente interesantes.

Una ley es un corpus jurídico de primer nivel. Por esta razón, una des sus utilidades fundamentales en el trabajo del traductor es la de almacén de fraseología.

Una ley es un corpus jurídico de primer nivel. Por esta razón, una des sus utilidades fundamentales en el trabajo del traductor es la de almacén de fraseología. Hay muchos temas para los que podemos ampliar vocabulario utilizando la LEC, especialmente en el caso de traductores debutantes que todavía no encuentran el tono adecuado para escribir un texto jurídico en español.

A modo de ejemplo, podemos citar los artículos 130 a 136, sobre el tiempo en las actuaciones judiciales, en los que encontraremos una variedad amplísima de fórmulas para expresar un plazo, un vencimiento, un periodo de tiempo legal. Una lectura atenta, rotulador en mano, de estos artículos nos puede ayudar a mejorar nuestra capacidad de expresión del tiempo en un texto jurídico. Encontramos las expresiones siguientes pertenecientes a este campo semántico:

  • el día expirará a las veinticuatro horas
  • finalización del plazo
  • plazos señalados por meses
  • mes del vencimiento
  • los plazos… se entenderán prorrogados…
  • improrrogabilidad
  • reanudación del cómputo
  • interrupción del plazo
  • sujeto a plazo
  • plazo perentorio
  • día y hora de la presentación
  • fecha y hora que conste en el resguardo
  • presentación dentro de plazo
  • preclusión
  • transcurso del plazo
  • día hábil
  • día inhábil
  • festivo a efectos laborales
  • horas hábiles
  • habilitar un día inhábil
  • actuación urgente
  • demora
  • plazo
  • término
  • sin dilación
  • cómputo de los plazos
  • los plazos comenzarán a correr…
  • el día siguiente a aquel…
  • inicio del plazo
  • día de vencimiento
 

Las leyes también nos aclaran el sentido de un término sobre el que tenemos dudas, en muchos casos mejor que un diccionario.

Es posible establecer listas similares relativas a campos semánticos como el de la transmisión de documentos, el desarrollo de votaciones, costas y gastos judiciales, peritos…

Las leyes también nos aclaran el sentido de un término sobre el que tenemos dudas, en muchos casos mejor que un diccionario, teniendo en cuenta que nos pueden ofrecer tanto una definición como un uso en contexto que nos aclare todos sus matices.

Podemos buscar a modo de ejemplo «enervación», «exhorto», «vistas» o «carga de la prueba». O bien, ver en qué casos el término «decreto» tiene un sentido procesal, y no legislativo (artículo 206.2), o la diferencia entre «resolución definitiva» y «resolución firme», o entre «juicio ordinario» y «juicio verbal»...

 

Para terminar, citaremos algunos artículos de especial interés para traductores por su precisión terminológica:

 

Encontraremos en este artículo una definición de cada uno de los actos de comunicación judicial (notificación, emplazamiento, citación, requerimiento, mandamiento, oficio), de manera que los podamos utilizar con propiedad en función de las necesidades de nuestro texto.

Artículo 149.
Clases de actos de comunicación

 

Encontramos en este artículo una clasificación de las resoluciones procesales (providencia, auto y sentencia, así como diligencia y decreto para las decisiones de los secretarios judiciales) con una definición precisa y las características de cada una de ellas. En artículos posteriores se regula su forma y contenido.

Resulta especialmente interesante a este respecto el artículo 209, sobre el contenido de las sentencias (encabezamiento, antecedentes de hecho, fundamentos de derecho, fallo).

Artículos 206 y 209.
Resoluciones procesales

 

 

En este artículo encontramos una útil descripción de diferentes documentos que se manejan a lo largo de un procedimiento judicial, como certificaciones, dictámenes periciales, informes…

Artículo 265.
Documentos y otros escritos y objetos relativos al fondo del asunto

 

Estos artículos nos permiten comprender qué es una medida cautelar, qué tipo de medidas existen (embargo, intervención, depósito, anotación preventiva…) y en qué consiste cada una de ellas. Una parte importante del volumen de textos procesales traducidos se refiere a la documentación generada por este tipo de medidas.

Artículos 721 y siguientes.
De las medidas cautelares

 

Cabe finalmente destacar que el Libro IV, a partir del artículo 748, se ocupa de los procesos especiales, muchos de los cuales también son también muy corrientes en el flujo de trabajo del traductor jurídico: nos referimos especialmente a los procesos sobre filiación, matrimonio y divorcio, liquidación del régimen económico matrimonial, así como juicios sucesorios. Ante la necesidad de traducir alguno de los numerosos documentos generados en este tipo de procesos, es interesante leer los artículos correspondientes, para comprender correctamente su desarrollo y también para utilizar la terminología y la fraseología adecuadas.

Libro IV.
Procesos especiales

 

No hay que olvidar, en este contexto, la posibilidad de cotejar el texto de esta ley con leyes similares pertenecientes a legislaciones diferentes, de modo que podamos establecer en contexto conexiones entre términos de distintos idiomas, es decir, utilizándolas a modo de corpus bilingüe.

 

Como conclusión, podemos decir que la convivencia con los textos legislativos aporta gran riqueza al trabajo del traductor jurídico, tanto en lo que se refiere a la comprensión de los términos como al uso de los términos más adecuados en una traducción al español. Este uso de la ley es muy diferente del que puede hacer el jurista. La LEC es especialmente rica en este sentido, en un tema de gran complejidad y terminología muy específica, que genera textos con grandes dificultades de traducción.