4 (¿o 5?) términos de Derecho Mercantil que nos pueden confundir

Todavía recuerdo cómo empecé a formarme en Derecho Mercantil. Me dije: «¿Qué mejor que leer el Código de Comercio»? Y me lancé, sin red. Por supuesto, pasó lo que tenía que pasar: me di de bruces con la realidad. Sí, hasta entonces había traducido bastantes contratos, pero ¿cómo era posible que los términos más sencillos –desde mi perspectiva–, con los que trabajaba habitualmente, me plantearan tantas dudas? Os estoy hablando de «empresario» y «comerciante», de «sociedad» y «compañía». De «empresa», ni rastro en el Código.  

 

El «empresario» de hoy es el «comerciante» de ayer

En la actualidad, el término «empresario» tiene un significado más amplio que «comerciante».

El artículo 1 del Código de Comercio define al «comerciante» como a las personas físicas que se dedican al comercio habitualmente y a las compañías mercantiles e industriales. En el Título II aparece ya la figura del «empresario individual», aunque en ningún momento se define este concepto. En la actualidad, el término «empresario» tiene un significado más amplio que «comerciante»: un empresario (mercantil) será toda persona física o jurídica que, teniendo capacidad legal para ello, desarrollará de forma profesional, habitual y en nombre propio, o por medio de representante, una actividad constitutiva de empresa.

Así, estos términos siguen conviviendo en Derecho, si bien en la práctica habitual no utilizaremos «comerciante», por ser arcaico. Al fin y al cabo, aunque el Código de Comercio ha sido objeto de algunas reformas que han llevado aparejadas la «modernización» de ciertos términos para describir la realidad del momento, ¡no deja de datar de 1885!

 

¿Qué pasa con el término «empresa»?

Este concepto no está claramente establecido desde el punto de vista jurídico.

En la definición de «empresario» hemos utilizado el término «empresa» que, a su vez, y como ya hemos señalado, no aparece en el Código de Comercio. Este concepto no está claramente establecido desde el punto de vista jurídico. De hecho, ha suscitado diversas polémicas doctrinales. Pero esto es harina de otro costal, así que me quedo con la definición en sentido jurídico-mercantil de «empresa» dada por el mercantilista Rodrigo Uría: «el ejercicio profesional de una actividad económica organizada, con la finalidad de actuar en el mercado de bienes y servicios».

Pues no: en Derecho Mercantil el significado de «empresa» no se corresponde con el uso que hacemos de ese término.     

 

Entonces… ¿cómo se denomina lo que creíamos que es una «empresa»?

La clave está en el «empresario mercantil», que se divide en dos grandes grupos: el del empresario individual, que es la «persona física que realiza en nombre propio y por medio de una empresa una actividad económica comercial o industrial»; y el empresario social o colectivo, que es la «persona jurídica nueva y distinta creada para realizar la actividad».

Ese «empresario social» es la sociedad mercantil, propietaria de la empresa (en el sentido dado anteriormente). Según la definición del Diccionario del Español Jurídico, la sociedad es la «persona moral creada por el contrato de sociedad y cuyo patrimonio está constituido por los bienes aportados por todos y cada uno de los asociados». Este término aparece en el Código de Comercio en el artículo 14 («sociedades mercantiles o industriales»). Fijaos qué coincidencia: el artículo 1 habla de «compañías mercantiles o industriales» y el artículo 14 de «sociedades mercantiles o industriales». De nuevo, recurrimos al Diccionario del Español Jurídico para definir «compañía», pero no aparece así, sino como «compañía colectiva». En esa entrada se nos indica que se trata de un término en desuso y nos remite a «sociedad colectiva».

Ese «empresario social» es la sociedad mercantil, propietaria de la empresa.

Por tanto, «sociedad» y «compañía» son términos equivalentes en Derecho Mercantil, si bien, tal y como señala el Diccionario del Español Jurídico en la definición de «compañía colectiva», el segundo está en desuso. No obstante, todavía podemos encontrarnos ambos términos en algunos documentos, como en el párrafo que sigue (el documento íntegro se puede consultar aquí):

«Los consejeros deberán poner su cargo a disposición del Consejo de Administración y formalizar, si este lo considera conveniente, la correspondiente dimisión en los siguientes casos: (a) cuando cesen en los puestos ejecutivos a los que estuviere asociado su nombramiento como consejero; (b) cuando se vean incursos en alguno de los supuestos de incompatibilidad o prohibición legalmente previstos; (c) cuando hayan infringido gravemente sus obligaciones como consejeros; o (d) cuando su permanencia en el Consejo pueda poner en riesgo los intereses de la Sociedad o afectar negativamente al crédito y reputación de la misma o cuando desaparezcan las razones por las que fueron nombrados (por ejemplo cuando un consejero dominical se deshace de, o reduce, su participación en la compañía)».     

 

Notas finales y lecciones aprendidas

Espero que esta entrada os haya resultado útil y despertado el gusanillo de la investigación. ¿Os habéis preguntado qué sucede con el término «emprendedor»? Os animo a investigar sobre él. Si queréis, podéis consultar la (polémica) Ley de emprendedores e ir tirando del hilo…

También tenéis que saber que, a día de hoy, el Anteproyecto de Ley del Código Mercantil (compuesto por siete libros), que sustituiría al Código de Comercio vigente, está en fase de consulta. Si resultara finalmente aprobado, todo lo anterior quedaría desde luego más claro: el Libro I trata sobre el régimen jurídico de la empresa y la responsabilidad del empresario, y el Libro II sobre las sociedades mercantiles.

Y… ¿qué aprendí yo de todo esto? Pues a utilizar con conocimiento de causa los términos expuestos y que mi empresa había sido demasiado ambiciosa. Moraleja: en casos como este, conviene empezar por el principio y no tirarse a la piscina sin flotador si no se sabe flotar.

 

Referencias:

  • Bote García, María Teresa, «Derecho Mercantil», 10 ª Edición, Madrid, Centro de Estudios Financieros, unidades 2 a 4.
  • Código de Comercio y legislación complementaria (31 de mayo de 2017), www.boe.es
  • Díez Estella, Fernando, (2016-2017) «Tema 3. El Empresario», www.fernandodiezestella.com
  • Derecho en Red (2012), «Concepto jurídico del empresario», Derechomercantil.info

MARÍA BERCIANOS

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Intérprete jurada de francés desde 2006, ese mismo año comenzó su andadura profesional. Desde entonces, se ha ido especializando poco a poco en traducción jurídica, estudiando por su cuenta y realizando cursos relacionados con el Derecho. Hará unos dos años que decidió comenzar por el principio y se matriculó en el Grado de Derecho. Poco a poco, y gracias a esta decisión, va abriéndose camino en el ámbito del Derecho Comparado. Asimismo, también está especializada en la traducción de textos de marketing y turismo, lo que le permite explorar y trabajar la creatividad.


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